jueves, 23 de julio de 2015




EL ABORTO

EL BEBE SANTO  QUE DA GRACIAS POR SU BAUTIZO
DECLARACION PREVIA. No es necesario ningún permiso eclesiástico para publicar revelaciones,  visiones, milagros; o para ir a los lugares de Apariciones no reconocidas aún: Esto consta en las “Actas Oficiales de la Santa sede” (A A) 58/16, del 29 de Diciembre de 1966; se publicó un decreto de la “Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe” por el cual los artículos 1399 y 2318 del Derecho Canónico (antiguo) se han abrogado (anulado).
Este decreto de abrogación ha sido aprobado el 14 de octubre de 1966 por su Santidad Pablo VI, que ordenó al mismo tiempo su publicación. Aprobado por el Santo Padre, se dio en la audiencia dada al Eminentísimo Cardenal Ottaviani, Sub-Prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe. El Decreto se dio en Roma el 15 de Noviembre de 1966.
Lleva las firmas de; Cardenal Ottaviani Subprefecto y P. Parente, Secretario.Tres meses después de publicarse, el decreto entró en vigor el 29 de Marzo de 1967.
Consúltese el Catecismo de la Iglesia Católica puntos 65, 66, 67, sobre la Revelación Pública y privada.


Un año antes de que Nuestra Señora entregara el rosario por los bebés abortados el 2 de Julio de 2001 a Maureen en México, el Cielo misericordiosamente me regaló esta experiencia.

En la presente experiencia sobrenatural que voy a narrar, me voy a limitar exclusivamente a lo que Dios me permitió, ciñéndome taxativamente a la Revelación que Él ha querido trasmitirnos en lo que se refiere al Limbo  sin mostrar con esto;desacato de lo que nuestra Una, Santa, Católica y Apostólica  Iglesia ha venido tratando de dar claridad sobre este problema a través de muchos siglos. Quiero de tal manera  dar el más claro testimonio, de lo que Dios en su infinita bondad y Misericordia ha tenido a bien hacerme su humilde y sencilla vocera.

Junio 30 – 2000

Agobiada por un fuerte insomnio desde hace ocho meses y en vista de que los tratamientos médicos no daban ningún resultado, decidí buscar ayuda con Sacerdotes y laicos que hubieran sido favorecidos por Dios con el carisma de sanación o liberación. El insomnio era casi una opresión que afectaba todos los aspectos de mi vida.


Encontré una pareja de esposos jóvenes que orarían por mí; ella ora en lenguas y él tiene el don de liberación e interpretación de lenguas. Concertamos la oración para el día 29, pero no pudiendo orar la señora por inconvenientes de salud; oró su hermana, una jovencita que tiene carisma de visión y conocimiento.

Era la primera vez que alguien me oraba colocando las manos sobre mi cabeza. Durante el transcurso de la oración, la joven veía un bebé que sufría intensamente, pegado de mí agarrándose fuertemente de mi cuello como si alguien lo quisiera separar.

La oración continuaba y ella seguía con la misma visión; pasado unos segundos me preguntaron si yo había tenido un aborto; ante mi negativa insistieron…..una hija, un hijo o alguien muy cercano a usted. “No que yo tenga conocimiento, no se de quien pueda ser, pero si continúan viéndolo; bautícenlo inmediatamente.”
Efectivamente, así continuaba el bebé sufriente agarrado de mí y mi amigo lo bautizó con el nombre de Jesús. La oración continuó por espacio de hora y media y al finalizar vieron a mi Ángel de la Guarda.

 Después de agradecerles salí para mi casa caminando lentamente a través de las zonas verdes en un trayecto un poco largo y pensando de quién podría ser ese bebé; cuando de pronto recordé que dos años después de mi hijo menor,  hacía 23 años había tenido un retardo aproximadamente de mes y medio y se  había presentado una pérdida involuntaria. ¡No sabía que estaba embarazada!

A pesar de que desde el momento de la fecundación, científica y médicamente se le llame huevo, cigote, embrión y feto; durante la narración de mi testimonio lo llamo bebé, porque para mí, así como para todas las madres desde el momento que estamos embarazadas imaginamos a nuestro hijo rozagante y hermoso como en el momento de nacer.

En la sala de consulta en ese entonces, el Dr. dijo que estaba embarazada pero que ya era demasiado tarde; le pedí que tratara de salvarlo, como fuera  quería tenerlo a pesar de las innumerables dificultades de pareja. Determinó que ya no había nada que hacer pues se había desprendido y el bebé en un instante estuvo  dentro de su mano. Sentí una gran tristeza, impotencia y profunda contrariedad, más bien rabia y ante sus preguntas de: “¿quiere verlo? ¿tocarlo? ¿saber si es niño o niña? Pues lo observo perfectamente, está dentro de mi mano.” Mi negativa fue rotunda. No quiero saber nada doctor.
 No quise establecer ningún vínculo físico ni afectivo; lo consideré como un fracaso lamentable de mi organismo y por lo tanto no quise implicarme por este hecho, sentí mucha rabia por algo que se había salido de mis manos y por mi impotencia en este momento.
El Dr. habló con nosotros sobre la ligadura y  se me impuso sin mi consentimiento. Durante el traslado a la sala de cirugía sentí algo que me inclinaba a no hacerlo, pensaba que todo en mi había sido formado por Dios y no quería contristarle, además podría sufrir   alguna depresión y finalmente no quería y no lo veía bien.
El llanto y la aflicción no se hicieron esperar y a la pregunta del motivo, le pedí al Dr. que bajo mi responsabilidad no lo hiciera, le hice jurar y él me cumplió. El proceso clínico pertinente terminó.
El mismo dolor que había sentido, hizo que fuera borrando este hecho de mi vida y de mi mente, a tal punto que cuando daba los datos en las historias clínicas figuraban tan solo cuatro embarazos, cuatro partos; y cuando una de mis hijas trataba de colocar el tema, no lo aceptaba y finalmente este capítulo estaba cerrado. Mi ignorancia era tal en estos temas en ese momento, que no lo consideraba siquiera como aborto puesto que no había sido premeditado.



Durante esos 23 años nunca pensé en él.
Continué caminando por las zonas verdes ya cerca de mi casa cuando fui consciente de que el bebé que estaba sufriendo aferrado a mí desesperadamente era mi hijo; sentí una angustia y un dolor muy grande en mi corazón y pensé: tan pronto llegue a casa debo hacer yo misma su bautizo. Salí corriendo  y pensando en el nombre para mi bebé sufriente, supe en esos momentos que era hombre y llegaron a mi mente nombres de santos, pero rápidamente vi que el mejor era el nombre completo de su padre. Mis otros dos hijos no llevaban el nombre así.
Por fin llegué con el corazón oprimido llorando a mares y no habiendo nadie en casa, busqué las oraciones, el agua bendita, la veladora del altar y procedí según las indicaciones que había recibido de Nuestra Señora: La Rosa Mística (Montichiari) Pag. 39-40 Librito
“Oración, Sacrificio y Penitencia”. 
Lo primero que hice fue hablarle con todo el amor de mi corazón y en lágrimas que casi me ahogaban: “hijito mío; te amo como a mis otros hijos, perdóname por haber negado tu existencia  y haberte borrado de mi corazón y de mi mente durante 23 años, por no haberte bautizado para hacerte hijo de Dios y heredero del Cielo, por haberte negado el derecho a ser sacerdote, profeta y rey, por tenerte sufriendo durante todos estos años. ¿Recuerdas todos los momentos dolorosos que pasamos ese día en la clínica? tú sabes que yo quería tenerte, pero fue imposible.
Te pido mil veces que me perdones  por todos estos  sufrimientos que por falta de conocimiento  te causé.
"Dios mío y Señor mío te agradezco por el regalo de haber podido sentir en estos momentos la gran aflicción de mi pobre bebé.”
Realicé la ceremonia y al santiguarme con el agua bendita, lo nombré con sus dos nombres y apellidos, di gracias a Dios por haberme permitido conocer la existencia de mi hijito y haberle podido administrar el bautismo de deseo. Durante toda la tarde volvían a mi mente los recuerdos vividos en el año de 1997, lloraba y le hablaba nuevamente pidiéndole perdón movida por un gran remordimiento de conciencia por tan gran ignorancia.

Llegó la noche y traté de conciliar el sueño pero fue casi imposible y como estaba sufriendo a causa del insomnio, tenía un poco de miedo y me sentí  sola, muy sola en la inmensidad de la noche.

Una fuerza superior que mandó en mí; hizo que girara  la cabeza hacia atrás como buscando  la puerta de la habitación y en ese instante estando la puerta cerrada  entró un bebé como de 11 o 12 meses, corriendo felizmente en punta de pie tan rápidamente que parecía que no rozaban el suelo, con un roponcito muy blanco que le cubría las rodillitas y agitando sus bracitos abiertos con un gozo indescriptible, como para un gran encuentro; se dirigió hacia mí y supe que era mi hijo, muy parecido a mi hijo menor cuando tenía esa edad.


Acababa de tener la visión beatífica de un pequeño santo, cual era mi hijo en esos momentos, estaba glorificado y era tan real que tenía la apariencia, de haber tomado su cuerpo real por un instante. Sentí el gozo espiritual más puro y una gran alegría con esta gracia venida directamente de Dios, sabiéndose que uno está  tan cerca de Él.





Se trepó a gatas sobre mi cama por la parte de la cabecera y hasta ahí todo lo vi como muy normal. Sentí una gran alegría al conocerlo, cuando de pronto colocó sus bracitos alrededor de mi cuello por la espalda y como sobre el hombro. Fue un fuerte abrazo desbordante de amor y agradecimiento, ese amor que tenía por su madre, prisionero en su corazón y que nunca lo había podido manifestar. No me conocía.
Aquí se tornó en algo muy difícil de narrar, pero más de sentir pues era realmente el cuerpecito de mi bebé, que al contacto físico con el mío ocasionó como una descarga eléctrica de alto voltaje, que invadió todo mi cuerpo; me sentí como paralizada y erizada, algo que de improviso me hizo estremecer, era superior a mis fuerzas y  muy especial, difícil de descifrar porque a pesar de haber sido una experiencia hermosísima, era muy dura para un ser humano común y corriente. El Señor da estos regalos cuando tiene a bien y siempre con un propósito. Simultáneamente llamé a la Mamita Linda que me cubriera con su manto y me diera valor para recibir tan especial experiencia superior a mis fuerzas; pero comprendí que Dios no nos da algo que no seamos capaces de soportar, todo lo da en la justa medida.


Fue la primera visión de una beatitud en mi vida, ver a mi pequeño hijo en su santidad y así como inició tan rápidamente, así mismo el  bebé desapareció y a mi mente llegó una canción que El Señor quiso que yo cantara, pero cambiando la letra de los versos:




Por los niños que empiezan la vida,
Por los niños sin techo ni hogar,
Por los niños que no te conocen,
Te ofrecemos el Vino y el Pan.

Miré el reloj y eran las 3 de la madrugada del 30 de Junio, hora de la Misericordia y fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Fue realmente asombroso, ¡cómo en fecha tan  especial,  Dios había querido concederme tan grandioso regalo.!
Cantaba  varias veces la canción sin salir de mi asombro, reflexionaba sobre su contenido
y oraba como en otras noches de insomnio; era esta la manera como Dios había querido que le agradeciera por tan sublime y grata experiencia.
I. Por los niños que empiezan la vida: la vida que les fue arrebatada premeditada o involuntariamente, no se les dio la oportunidad de la vida que Dios les concedió, porque Él escoge a cada hombre; somos reflejo del pensamiento de Dios y creados como criaturas únicas e irrepetibles. “A su imagen y semejanza los creó”. Génesis 1,26.
Podría pensarse que en esta microscópica célula, unión del germen masculino y femenino, no hubiera vida, pero es un error porque todo ser humano tiene su comienzo ahí y quien destruye este principio de vida, destruye al hombre.
Se está transgrediendo una ley natural que obliga a todo ser humano; jugamos con el don procreador que Dios nos ha dado para la prolongación de la vida y ponemos límite a ella sin reparo ni medida.
II. Son niños sin techo ni hogar: lamentablemente no pudieron conocer a sus padres, no tuvieron el calor de un hogar sino el frío de las tinieblas; no pudieron disfrutar de los cuidados y caricias de una madre y no les pudieron agradecer por el don de la vida.
Estas almas así destinadas no tienen un sitio determinado donde reposar, no pueden ir al cielo, porque sus padres y los que participaron activamente en procedimientos contraceptivos y abortivos condenan injustamente a estas criaturas indefensas a no ver la luz de Dios; no al purgatorio pues no han pecado, ni mucho menos al infierno. Estarían en el limbo.  “Yo  digo solamente  lo que el Señor pone en mis labios“ Números 23,12.

El Limbo es citado por la Beata Ana Catalina Emmerick,  estigmatizada,  que vivió en el siglo XVIII, quien en las visiones regaladas por Dios cuando narra la Pasión de Nuestro señor Jesucristo, lo cita en más de dos momentos haciendo alusión a los grados del Limbo, cuando Jesús va al mundo inferior en donde todas las almas  del Antiguo testamento desde Adán, los justos, los Patriarcas, los Profetas, los Mártires, las vírgenes, los confesores, ermitaños, Papas, Obispos, religiosos, laicos y todos los bienaventurados se encuentran expectantes y  ansiosas, llenas de alegría y esperanza  por su Redención con la Ascensión del Señor a los Cielos.
III. Por los niños que no te conocen: Estos niños no conocen a Dios su Creador y Redentor, quien les dio junto con el cuerpo, un alma y un espíritu en el momento mismo de la concepción; les asignó un ángel guardián y como todos los seres humanos, están afectados por el pecado original. Al no estar bautizados están privados de ser Hijos de Dios, herederos del cielo, que no pueden gozar la alegría y bienaventuranza eterna.
IV. Te ofrecemos el Vino y el Pan: son niños que no pudieron gozar de una celebración Eucarística, ni recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo. La grandeza y la Misericordia del Señor para con todos los seres creados no tiene límite; por su Misericordia derramó hasta la última gota de Sangre y Agua de su costado para la salvación de nuestras almas.
El Agua significa el Bautismo y la Sangre, la Eucaristía; sublimes tesoros de la Iglesia Católica que son los dos pilares sobre los cuales descansa el principio de nuestra fe. Agua pura que limpia el pecado original, y Eucaristía, Pan de Vida para saciar el hambre y beber en el torrente de su amor y su Misericordia que nos acoge, perdona, redime y salva: Dios es Amor.
El último verso me confirmaba que debía
manda celebrar una Misa para que el bebé viviera el gozo de esta celebración y para pedirle su intercesión ante Dios por mí y por  todos sus familiares. A las pocas semanas mandé celebrar la Santa Misa por mi hijito, con la asistencia de mis hijos, nietos y demás familiares.
Al día siguiente, lunes 1 de julio, día de la Preciosísima Sangre  tenía un control médico de rutina y como tenía una sensación extraña en el corazón, le comenté al médico; y al examinarme encontró un soplo bastante fuerte que no figuraba en mis historias clínicas. Me dio algunas explicaciones a cerca de las clases de soplos y concluyó días después que había sido resultado de una emoción muy fuerte. A las tres semanas el soplo había disminuido notablemente y aún se mantiene como recuerdo de esta sublime experiencia.
En las horas de la tarde  llamé a los amigos que habían  orado  por mí; los hice partícipes y fue para ellos una manifestación grandiosa, y comenzamos a orar por las intenciones de los bebés que no han sido bautizados, ni aún con el bautismo de deseo como ocurre en la gran mayoría de las casos.
La Santísima Virgen me fue mostrando lo que Dios quería con esta experiencia y como estamos al servicio del Señor en nuestros hermanos, debía compartirla; porque ésta, así como los dones y carismas son regalos que se nos dan sin pedirlos y sin  merecerlos, para así poder llevar a cabo una ayuda para la salvación que Él tiene para todos nuestros

hermanos.


Reflexiones
Siempre he sido defensora de la vida de una manera especial en sus comienzos. Mi tercer y cuarto hijo se dieron dentro de muchas dificultades de pareja y de salud, pero en ningún momento tuve algún leve pensamiento contra la vida que cuatro veces Dios me había permitido en su obra de creación; y le doy gracias a El porque ellos han sido el  regalo y la alegría más grande mi vida y la razón de mi existencia prolongada hoy en la de mis nueve nietos.
Desde hace varios años he procurado ayudar a mujeres en diversas situaciones en este tema, valiéndome de algunos documentos sobre el aborto que me llegaban de diversas fuentes en las que se contemplaban  las secuelas físicas, psicológicas y de orden social para padres, familiares y personal que participa en esta práctica de muerte; pero nunca encontré el  tema de  "¿qué pasaría con el alma de esos niños, que creada por Dios a imagen y semejanza suya es eterna e inmortal  y goza de la permanencia interminable de un ser en su existencia?.
Desde 1992 el Señor en su Misericordia y bondad me favoreció con el carisma de orar por los enfermos del alma y del cuerpo.
En mis experiencias, cuando la mujer se encuentra agobiada por abortos, cosa que es muy frecuente, celebramos el bautizo de deseo y se le sugiere mandar celebrar una Eucaristía.
¿Cómo había bautizado tantos bebés y el mío no? Ante esto ¿cuál sería el sufrimiento de mi hijo durante tantos años? ¿Habría sido injusta y cruel con mi hijito  sin saberlo? Cuando lo vi aparecerse dentro de la habitación, era un bebé hermoso e irradiaba luz y pureza, no le faltaban sino las alitas para verlo como un ángel; pero si así hubiera sido, el mensaje habría sido confuso y era un ser humano que había tomado una vida, así como la de mis otros cuatro hijos, agitaba los bracitos ansiosos de darle a su madre el único abrazo de su vida.
Qué amor tan grande el de esta criatura celestial; me sentía anonadada y perturbada por su agradecimiento en tan especialísimo abrazo,  pues esperaba un abrazo como el de uno de mis otros hijos, pero fue algo muy superior, hermoso e inexplicable  pero duro y difícil de resistir y mucho más de poder narrar y pretender ser comprendida. Había tenido una visión beatífica.

No lo escuché balbucear, no pude verlo crecer, dirigirle sus primeras letras; ¿cuántas veces desde ese lugar de tinieblas y sin ver a Dios me llamaría mamá? ... pero no lo pude escuchar; ¿cuántas serían sus lágrimas por mi abandono?. ¿Qué hubiera sido mí bebe si hubiera podido vivir: médico, científico, sacerdote, filósofo? ¿Cuál misión del señor hubiera cumplido? ¿A cuántos hermanos hubiera servido y ayudado? ¿Cuánto más habría crecido mi familia? ¿Cómo se truncaron los designios del plan de Dios? ¿Cuán grande sería el dolor físico y del alma por el que tuvo que pasar mi bebé?.



ORACION DE LOS ANGELES DE LOS NO NACIDOS
Querida Madre Santísima, Protectora y Madre de todos, toma a Tu cargo a los niños No Nacidos del mundo entero .Otorga a los corazones de todas las madres un especial y generoso amor por sus hijos No Nacidos, y dales el entendimiento de que toda vida es dada por Dios. Cambia los corazones de aquellos que están en la cabeza de los gobiernos para que entiendan que no deben permitir la matanza de los No Nacidos, se Tu nuestra abogada ante el trono de Dios, Querida y Santísima Virgen maría.Amén.

¿QUÉ HA DICHO LA IGLESIA CATÓLICA A CERCA DEL LIMBO?
·El Limbo no ha sido considerado como
una verdad de fe y por lo tanto la Iglesia ha venido recurriendo al pensamiento de los Padres de la Iglesia, quienes han afirmado claramente su existencia;  sin embargo ha sido como una especie de proposición o hipótesis teológica a falta de datos Escriturísticos  y de la Tradición,  tratando de dar así una respuesta explícita a este problema.
·El primero fue San Gregorio Nacianceno Pg 38,385-390;San Agustín Pl 40,275
·A finales de la época Escolástica en el siglo V, Santo Tomás en la Suma Teológica toca el tema.
·En general los Padres y Teólogos han afirmado  la existencia  del Limbo como lugar y estado de aquellos que habiendo muerto antes de llegar al uso de razón, sin Bautismo y por tanto con pecado original; pero solo con
él son privados de la Visión de Dios que es un don gratuito y personal aunque no sean sometidos a penas aflictivas, sino que pueden gozar de una felicidad natural por la Misericordia de Dios.
·En este estado les  faltaría la felicidad sobrenatural en Dios o la Visión Beatífica, por lo cual decimos que carecen  de esta unión íntima con Dios.
·A partir del siglo XIII los Teólogos comenzaron a referirse al "Limbo de los bebés", como a un lugar donde los bebés sin bautizar, estaban privados de la Visión de Dios, pero no sufrían porque no sabían de qué estaban privados.

·Después del Concilio Vaticano II, 1962-

1965, el concepto del Limbo fue abandonado, teniéndose en cuenta lo considerado por el catecismo de la Iglesia Católica en el # 1261:
 “En cuanto a los niños muertos sin Bautismo, la Iglesia solo puede confiarlos a la Misericordia Divina, como hace en el rito de las exequias por ellos. En efecto, la Gran Misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven (Cf 1Tm2, 4) y la ternura de Jesús con los niños, que le hizo decir:” Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis” (Mc 10,14), nos permiten confiar en que haya un camino de salvación para los niños que mueren sin Bautismo. Por esto es más apremiante aún la llamada de la Iglesia a no impedir que los niños pequeños vengan a Cristo por el don del Bautismo.”


· El Papa Emérito Benedicto XVI nombró una Comisión Teológica Internacional que bajo su Pontificado, tras años de estudio, el 20 de abril de 2007  publicó el Documento “La esperanza de salvación  para los niños que mueren sin Bautismo “

·Pareciera que con este documento la Iglesia Católica  hubiera eliminado el Limbo, con los siguientes argumentos básicos.

a ) Era una hipótesis teológica y lo mejor era no tenerlo en cuenta.

b) El Limbo reflejaba una visión excesivamente restrictiva de la salvación.

c) Era un problema Pastoral urgente por el importante número de niños no bautizados.

·No obstante, concluyen que los muchos factores que han considerado “presentan serias bases teológicas y Litúrgicas para tener esperanza de que los bebés que mueren sin ser bautizados, se salvarán y gozarán la visión beatífica”.

·Enfatizamos, que estas son razones para esperar en oración, más que fundamentos para un conocimiento seguro.

·LA IGLESIA NO TIENE CONOCIMIENTO SEGURO SOBRE LA SALVACION DE LOS BEBES QUE MUEREN SIN BAUTIZAR.
Yo no puedo permanecer ajena a la realidad,  de lo que Dios quiso que contara a cerca del aborto y la existencia del Limbo y lo he narrado con toda fidelidad sin reparar en todos los conceptos que hasta la fecha se han conocido y no me avergüenzo de haberlo hecho; así como dice la palabra en Lucas 9, 26.
"Pues  si alguno se avergüenza de mí y de mi mensaje ,también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga con su gloria y con la gloria de su Padre y de los Santos ángeles ." Solo Dios es el que da la vida y la quita.
       ASESINATO
Estos y muchos más interrogantes pueden surgir en las mujeres y en las parejas que deciden por Dios y por el niño inocente a quien quitan la vida violentamente en un asesinato, dentro del seno materno.
Estemos seguros de que el Señor, con
nuestro profundo arrepentimiento, una buena Confesión de corazón con el Sacerdote, nos perdonará el pecado más grave que existe hoy en día; EL ABORTO. Él fue quien derramó hasta su última gota de sangre para lavar nuestras culpas.
Con el bautismo de deseo pediremos perdón
a nuestros hijos y bañados en lágrimas, nos perdonaremos a nosotros mismos para así sentir algún alivio a la pesada carga que hemos llevado en nuestra conciencia, a veces por mucho tiempo. Este es el paso
más difícil por las secuelas sicológicas, morales, espirituales y físicas, que acompañan durante toda la vida a las madres que han sido sujetos de esta experiencia de muerte.
Confiemos en el perdón, la Misericordia y el gran amor de Dios, quien es el único que restaura, redime y sana todas las heridas del alma.
             BAUTISMO DE DESEO
Se introduce el dedo pulgar en agua bendita y se dice” Yo bautizo a  ………con el agua bendita y la sangre Preciosa de Jesús (haciendo tres veces la señal de la cruz sobre la frente de tal manera que corra copiosamente), y diciendo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.
Se ora el Credo y el exorcismo de San Miguel Arcángel; se puede prender una vela bendita para realizar la ceremonia.
Una vez así, estos bebés que han sido bañados con su misma sangre, en cualquiera de los procedimientos abortivos, víctimas injustas de la insensatez, los desafueros, la falta de amor, de responsabilidad y de entrega; son Santos que están en el cielo intercediendo ante Dios por sus padres y colaboradores del vil asesinato,  llevan vestidura blanca y están en una multitud, de pie delante del Cordero (Apoc.7, 13-14)
Alguien se preguntará por qué tanta demora en publicar el Testimonio en las redes y la razón ha sido, de que guiada por la iluminación del espíritu Santo tuve que darle prelación a las otras cinco experiencias compartidas; La cruz Blanca envuelve la tierra, La sonrisa de la Virgen María, La Eucaristía, El Rapto de los elegidos y  El terremoto de Bogotá,  no sin restarle importancia al aborto puesto que en su momento, año 2000,  lo compartí en forma física en infinidad de fotocopias distribuidas mano a mano con familia y amigos, y con correos electrónicos a  movimientos  anti aborto dedicados en esa fecha a tal fin.
Dios en mi vida ha tenido un propósito y un momento para cada hecho, que sin premura ha llegado a  la maduración que amerita. Él  tiene siempre un día y una hora  para cada evento.
En este momento cuando el problema del aborto se ha generalizado en el mundo entero,  a tal punto de que la legalización  se va extendiendo hasta en los países que suelen llevar el nombre de Católicos  o Cristianos;  no queda  menos que  escandalizarnos y aterrarnos  por este  hecho que junto con los derramamientos de sangre, por los asesinatos de Cristianos  pudiéramos
  decir que estamos ante el martirio de un gran número de Santos, agregando a esto las muertes por  las guerras y la violencia a todo nivel constituyendo así este genocidio,  como  el pecado y la ofensa más  grave al Corazón de Jesús y el sufrimiento más  doloroso  al  Inmaculado Corazón  Maternal   de la Santísima Madre, quien permanentemente llora por tanta sangre derramada. Jesús, el 20 de abril de 2015, en un mensaje a la vidente Luz de María dijo que el aborto era "un terrorismo silencioso".
Nuestra Señora en las Apariciones de  Medjugorje dice a las videntes que el aborto, el divorcio, la separación de los matrimonios y la blasfemia son pecados que claman al cielo.
ORACION PARA REZAR CON EL ROSARIO DE LOS NO NACIDOS
Entregada por la Santísima Virgen maría.
 “Divino Niño Jesús, al rezar este rosario, te pedimos que quites del corazón del mundo, el deseo de cometer el pecado del aborto. Quita el velo del engaño que satanás ha puesto en los corazones, el cual presenta a la promiscuidad como una libertad; y revela lo que en realidad es: una esclavitud al pecado.
   
Canción Defensa de la vida
Canta: Luz Alba 
Piano: Luise.


Alborada
Julio 23 de 2015



2 comentarios:

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  2. Luz Alba hice el comentario sobre el numeral 1258 del catecismo de la doctrina católica que dice:"Este Bautismo de Sangre como el deseo de Bautismo produce los mismos frutos".Ese es el pensar de la iglesia esperó te llege.

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